Había una vez, un hombre que dedicaba su vida a las llamadas perdidas.
Vivía en un PH por Congreso, y desde allí ejercía su extraña profesión: Con un teléfono, una agenda y un escritorio marrón que lo acompañaba en sus delirios (o más bien, los apoyaba).
Llamaba a alguien, dejaba pasar cuatro ''
tuu'' y cortaba. A la persona, esto le figuraba como ''llamada perdida''.
Sus llamados estaban dirigidos a toda la gente por igual: Artistas, empresarios, depresivos, drogados, suicidas, excesivamente contentos, empresarios*, vacas, hormigas, dentistas y árboles. Las personas, desconcertadas, respondían devolviéndole el llamado; pero este no respondía.
El hombre disponía de tres celulares: Uno para llamadas perdidas (osea, para no antender), otro para llamadas encontradas (para atender) y el último para llamar (no para que lo llamen). Si le daba su teléfono a alguien con quien no quería hablar, anotaba su celular para llamadas perdidas. Si conocía a alguien que laburaba en algo relacionado con las drogas, los elefantes mutantes y enciclopedias parapsicológicas; le anotaba el celular para llamadas encontradas.
Un día de septiembre, el hombre organizó una maratón de llamadas perdidas. Su objetivo era simple: Llamabas, esperabas cuatro ''
tuu'' y cortabas. Eso, con todos los números de tu agenda y seleccionando teclas al azar.
Toda la gente que estaba del otro lado de las llamadas perdidas (que a su vez también llamaba), escuchaba un cuarto de su ringtone. Y se ponía nerviosa: Sentía la fría brisa de las cosas incompletas.
Los que no estaban al tanto de la maratón, recibían ochenta llamadas perdidas y no entendían por qué.
El hombre la tituló ''La noche de las llamadas perdidas'' para recrear el estilo de los términos criminalísticos masivos: ''La noche de los lápices'', ''Los doce apóstoles'', ''La noche de los bastones largos'', etcétera.
De igual forma, su misión no era criminal. De hecho, no involucró muertes; pero solo hasta las once y media, donde algo de lo más raro ocurrió:
Sofía, licenciada en oftalmología, llamó por accidente a su ex-marido, quien la había abandonado con tres hijos (todos ellos psicópatas) y un perro (el abandono más trágico). Este, atendió la llamada antes de los cuatro ''
tuu''. NADIE atendía la llamada antes de los cuatro ''
tuu'', pero él si.
Entonces, Sofía, quien era una mujer que tendía hacer cosas poco normales, no le cortó; esperó su ''Hola''.
Habrá esperado unos cuatro segundos con nueve milésimas, hasta que su ex-marido, con algunos sonidos extraños de fondo (que por ahí eran de bar, de avenida transitada o de una tormenta que sólo caía donde él estaba) le dijo ''Hola''.
-Hola- respondió ella.
-
¿Necesitabas algo?-dijo con un tono bien interrogativo (más interrogativo que otros tonos interrogativos).
-No.
-No pienso devolverte la plata.
-
¿Qué plata?
-La única plata.
-
¿Por qué? Voy a tu casa en marte.
-
¿Cómo?
-Que voy a tu casa a matarte.
-Me mudé.
-Ya sabía.
-
¿Entonces?
-Nada, voy a tu casa a matarte.
-Ojo, la plata no está debajo del sillón azul marino que me regaló mi tía en una viaje a Haití.
-
¿Qué plata?
-
¡Ahora yo voy a ir a tu casa a matarte!
-
¿Qué? Nos vamos a ir de nuestras casas para matarnos y no va a haber nadie cuando lleguemos porque vamos a estar matándonos.
-Yo voy a esperar en mi casa para matarte cuando llegues.
-Yo también.
¿Qué plata?
-Ninguna, era un chiste.
-
¿Y los chicos?
-Ah, me olvidé de decirte: voy a matar también a los chicos.
-No están en su cuarto temblando, debajo de una sábana de Micky Mouse.
-
¿Entonces?
-Nada, que voy a matarte.
-
¿Ya?
-No, por ahí la semana que viene.
-Me mudé.
-Ya sabía. También voy a matar a tu casa, para que te mueras vos dentro de ella.
-Pero las casa no se matan.
-Las casa se destruyen.
-Si, pero no se matan.
-Las casa tienen sentimientos.
-Te dije hace unos segundos que iba a tu casa para matarte.
-
¿Cuándo?
-Estoy acá, en la entrada.
-
¿Con cuchillo?
-No.
-
¿Con droga?
-No.
-
¿Con qué?
-Nada, nada, era todo mentira.
Sofía fue hacia la casa de su ex-marido y lo mató.
Y todo eso, debió haber sido una llamada perdida.
(No puse la foto de un celular por que este blog
es muy retrógrado)
Texto por Solange Rim
*Repetí la palabra ''empresario'' porque si.